de Marta Casal Cacharrón y Paula Tomé

Esta es la primera parte de una serie de tres entregas en las que abordamos, en primer lugar, el surgimiento de este colectivo y las necesidades a las que responden. En una segunda entrega se abordarán cuestiones relacionadas con las estrategias y metodologías de trabajo y en una tercera, las dificultades, desafíos y logros en este camino.

María José Giménez es una de las mujeres promotoras de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad. Habla para Revirada y nos cuenta qué es y qué pretende este colectivo que viene a impulsar una lucha, hasta ahora, invisibilizada en nuestro país.

¿Cuándo nace la Asociación?

La asociación es jovencita en tiempo de registro, nace en junio de 2013, pero las componentes de la Junta Directiva y muchas de las socias tenemos un recorrido previo relacionado con este movimiento social. Varias mujeres que habíamos estado en contacto durante mucho tiempo y participando en cuestiones que nos unían sobre la situación de las mujeres gitanas, temas de formación, nos unimos a raíz de un hecho concreto, la celebración del 1 de septiembre gitano. Organizamos una manifestación en contra la expulsión de de una niña gitana de 13 años que en ese año fue expulsada de Francia, a un país que no era el suyo, por el hecho de ser gitana. La bajaron del autobús en medio de la ruta escolar y la mandaron a Rumanía. Era ciudadana francesa, con padres franceses, pero la niña fue expulsada junto con su familia y a día de hoy no hemos conseguido la admisión de nuevo en Francia. La niña y la familia están expulsadas a un país que no es el suyo, que no hablaban la lengua, sin ningún tipo de arraigo. Eso es lo que hace el gobierno francés y sigue haciéndolo actualmente.

A partir de ese momento una de las miembras actuales de la asociación nos propone al resto montar una asociación que se distinguiese por el objetivo y la misión que ahora nos mueve. Trabajamos durante seis meses en los objetivos, la misión, la visión y finalmente parimos Gitanas Feministas por la Diversidad.

¿Por qué decidís impulsar este colectivo, a qué necesidades responde?

La cuestión es que echamos en falta un movimiento social o asociativo que realmente exponga las verdaderas necesidades que tenemos las mujeres gitanas. Hay multitud de asociaciones gitanas y pro gitanas que llevan en esta lucha muchos años, y es verdad, pero para Gitanas Feministas esos movimientos y asociaciones están cojos y estamos cansadas.

Las mujeres de Gitanas Feministas estamos vinculadas a movimientos sociales desde hace muchos años y somos conscientes de cuál es el panorama asociativo a nivel comunidad gitana. Estamos cansadas de que estas asociaciones, unidas a la administración pública, sigan haciendo políticas y programas sociales que responden a necesidades que otros proyectan de las mujeres gitanas. Por ejemplo: estamos cansadas de que se hagan siempre cursos de alfabetización, de costura, de manualidades, de arreglos de uñas. Parece ser que las mujeres gitanas solo somos hábiles con las manos y solo podemos participar en aquellos talleres o programas donde se proyecta la necesidad que la técnica de turno cree que tenemos. Además, ahora las mujeres tiene que hacer la formación que la técnica de servicios sociales le imponga para conservar un derecho, como las rentas sociales, que tiene de por sí, por las condiciones sociales y el perfil que tenga la familia. Habría mucho de lo que hablar en el tema de las políticas sociales y políticas de inserción que no están funcionando con las mujeres gitanas. Las profesionales y técnicas con las que hablamos tienen claro que no está funcionando pero, como viene impuesto, es más fácil dejarlo cronificar que inyectar un revulsivo y ser más creativas en estas cuestiones para que las cosas cambien, esto no es exclusivo de las gitanas, también pasa con las payas.

Tenemos objetivos y necesidades claras en este contexto. Uno de ellos es deconstruir la imagen poética y grotesca de las mujeres gitanas. Los programas que se emiten en la televisión sobre los gitanos son un ejemplo de esa imagen grotesca, tenemos esa imagen o bien que todas sabemos cantar y bailar de maravilla, que para eso hemos nacido. Hay que trabajar sobre eso y a partir de ahí visibilizar otra imagen de las mujeres gitanas y construir movimiento feminista.

¿Cómo entendéis un movimiento feminista gitano?

Creemos que la vía para nuestro trabajo es el feminismo. Feminismo gitano lo definimos como la consecución de la democracia en su sentido más amplio: real, participativo, de igualdad, de posibilidad real de elección de si quiero estar en un mercadillo o en un puesto político. Esa opción no la tenemos a día de hoy. Nacemos predestinada por la imagen que proyectan en nosotras la sociedad mayoritaria y muchos hombres gitanos. Ese es el reto que tenemos y solo va a ser posible a partir de la construcción de un contexto feminista gitano.

Entendemos que nuestro trabajo tiene que actuar en varios frentes. Tenemos la obligación de construir un mensaje académico feminista que puede sentar las bases de lo que queremos las mujeres gitanas, contemplando la diversidad, porque las mujeres gitanas somos heterogéneas igual que las payas. Pero una vez que montamos la asociación, una de las cuestiones más importante que nos planteamos es cómo llegar a todos los rincones donde haya mujeres gitanas. Lo que está claro es que gitanas feministas no quiere crear un movimiento feminista de elite, sino de base, que recoja las necesidades de todos los perfiles de mujeres gitanas, no solo de las mujeres formadas, que acceden a una mayor participación en la sociedad. Esas mujeres ya somos capaces de abrirnos nuestro camino, pero hay muchas que están eternamente olvidadas.

Nosotras pretendemos que la asociación se convierta en un movimiento social y llega a cuantas más mujeres mejor. Para eso hicimos un formato para presentar la asociación y viajar a todos los sitios donde podamos o nos reclamen y poder ir sumando líderes naturales gitanas que vayan impulsando este movimiento feminista gitano en el lugar en el que vivan. Esto es fácil de decir y muy difícil de hacer, pero a día de hoy ya estamos en Lugo, Ponferrada, Alicante Castellón, Palencia y Granada. En esas presentaciones que hacemos hemos conseguido en estos sitios encontrar a esas líderes naturales, que siempre las hay y que dicen: “¡yo también quiero!” y se han puesto a trabajar.

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